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Méjico Máxico (SC 2)

Por Zermeño


MERITOCRACIA

“La gente es pobre porque quiere” es un mantra que leo un día sí y el otro también en redes sociales, sin embargo, la realidad nos demuestra que el éxito no sólo depende de nuestros propios méritos, sino que todo un contexto (desde el lugar en que nacemos hasta nuestro color de piel…) determina el que tengamos o no éxito en la vida. En este artículo buscaremos profundizar sobre la meritocracia y lo que implica tener un pensamiento colectivo meritócrata.

Con fines de este artículo definiremos la meritocracia como un criterio justo de obtención de recompensas y posiciones en el ámbito social (aplica para cualquier ámbito) con base al esfuerzo.

En México es casi imposible el escalar dentro de la pirámide social, es decir, el que nace pobre en esta nación, -casi- definitivamente morirá en las mismas condiciones, sin importar sus méritos o esfuerzos. De acuerdo a un artículo publicado en la página web América economía: “Entre el 2000 y el 2017 el país ha registrado un crecimiento del PIB por habitante menor al 1%. Esto significa que, con ese ritmo de crecimiento, el ingreso promedio apenas si se podría duplicar cada 70 años, es decir, cada tres generaciones (suponiendo que nada cambia)”.
México Mágico
En el artículo sobre la meritocracia hablaba sobre el trabajo colectivo y el intergeneracional, en el caso de nuestro país, contar con padres o tutores de elevada escolaridad, buena salud y elevada riqueza suele ser sustituto del esfuerzo individual, empero, el nacer en una zona marginada implica un esfuerzo doble, primeramente para salir de esas condiciones de pobreza y en segundo lugar competir con aquellos que no tienen estas limitaciones. Imaginemos 5 bloques económicos, 48% de quienes nacen en un hogar en el bloque más bajo, no lograrán avanzar, 22% avanzan al 2o bloque y 14% al tercero, 11% al 4o y solo 4% alcanzará el nivel más alto. Comparando este ejercicio con la medida oficial utilizada para calcular pobreza en México, 70% de los nacidos en pobreza extrema no logran salir de la condición de pobreza.
Nuestro país se caracteriza por las pocas opciones educativas y laborales, condiciones que echan por la borda la meritocracia. En el primer rubro es bien sabido que presentamos un gran retraso comparado con los demás países de la OCDE y en el segundo rubro somos uno de los países que más horas trabajan por un sueldo menor. Para tener una idea numérica de estos 2 casos, en la encuesta PISA 2015, México presentó de los resultados más deficientes en Matemáticas, Ciencias y lectura, además que solo el 5% de las personas con padres sin estudios alcanzan un nivel profesional. De acuerdo a la OCDE, México es el 3er país con más horas laborales por semana; solo detrás de Colombia y Turquía, ergo es de los países con menores ingresos a cambio de su trabajo y con menor distribución de ingresos del PIB (su participación es del 34%, mientras la media mundial es de 51% y la de América Latina, de 50%).
Desafortunadamente, un nivel académico alto tampoco es garante de mejores oportunidades, pues incluso los profesionistas se enfrentan a un mercado laboral con pocas opciones y la mayoría de las veces opta por el mercado informal que presenta mejores condiciones. Incluso algunos jóvenes optan por ser parte de la delincuencia organizada motivados por salir de la marginación de “manera fácil”.
Desde hace aproximadamente 20 años, me he dedicado a la investigación de mercados, estudios de opinión y estudios sociodemográficos. En 2010 me tocó realizar una investigación sobre su futuro escolar con alumnos de Secundaria en la localidad de Teotihuacán en el Estado de México. En lo personal, me sorprendía que la mayoría dijeran que no seguirían estudiando, pues decían que “[Mi] tío que trabaja en el tianguis gana más que el licenciado” o preguntándose “¿Para que sigo estudiando, si voy a terminar de taxista como mi papá?”.
Otro dato interesante es que tenemos a un hombre que encabezó la lista de los hombres más ricos del mundo por 4 años, pero en contraste también tenemos poblaciones catalogadas como las más pobres del mundo. Entre los defensores de la meritocracia, ¿Quién se atrevería a decir que los rarámuris no han hecho méritos suficientes para salir de la pobreza?


Los de los pies ligeros

Etimológicamente hablando, “rarámuri” significa “pie corredor” o “corredor a pie” y es justamente la carrera una de sus características culturales mas reconocidos mundialmente, teniendo sus carreras locales y participando en otras de manera internacional.

Lorena Hernández es actualmente la máxima representante de los atletas rarámuris. Ella se dio a conocer mundialmente después de ganar la Ultra Trail Cerro Rojo en 2017, una carrera de ultrafondo de 50 km, en 07 horas con 20 minutos. En 2018 quedó 3a; de la categoría Senior, en la Tenerife Bluetrail (100 km), misma competición de la que tuvo que retirarse un año antes por un fuerte dolor de rodilla. En el ultramaratón de Overall ocupo el lugar 110 general, pero fue la 5a mejor mujer. Tomado en cuenta competiciones en tierras mexicanas, tiene 1er lugar en el Ultramaratón de los Cañones y el ya mencionado Ultra Trail Cerro Rojo, también tiene un 2o lugar en el Ultramaratón de los Cañones y en el Ultramaratón Caballo Blanco. Lorena no cuenta con entrenamiento formal, tampoco con un uniforme y de hecho corre en vestido y chanclas. Además de Lorena, su hermana, su hermano, su padre y su abuelo han participado también en maratones y ultramaratones con buenos resultados. No solo Lorena y su familia son parte de esto, las carreras forman parte de su cultura y los tarahumaras han tenido participación incluso en juegos olímpicos.

A pesar de los éxitos deportivos cosechados por esta comunidad, son un pueblo azotado por la sequía, la pobreza y la falta de oportunidades laborales, pero también por el narcotráfico y la inacción por parte de las autoridades locales. Una de las actividades económicas que mantienen al pueblo Tarahumara es el turismo en Las Barrancas del Cobre, pues muchos de los habitantes realizan artesanías que venden a los turistas. En esta parte conviene hacer el último paréntesis respecto a esta comunidad.

En la era del Porfiriato, se vendió la región, especificando que la tierra estaba habitada por indígenas. Posterior a la Revolución, se crearon nuevos ejidos, pero los rarámuris no fueron contemplados en la repartición de tierras, aunque seguían viviendo ahí. Actualmente, son 50 personas; que nunca han pisado la zona, los propietarios de mas de una tercera parte de la región. Desde 2020, la edificación de un taller de costura; que incluiría un comedor para personas mayores y guardería, ha estado detenida. ¿La razón? los propietarios “legítimos” no lo permiten.

En 2019, la empresa Frisco-Tayahua​; propiedad de Carlos Slim, fue acusada de despojar de sus tierras a los habitantes de Salaverna, en el municipio de Mazapil, Zacatecas. Mientras tanto, los rarámuris no pueden beneficiar a su misma comunidad porque la tierra en que han vívido por generaciones, no les pertenece.

Industria privada

Otra de las luchas que implica la meritocracia es la que se lleva contra las grandes empresas. Industria que se ha aprovechado de las artesanías locales, explotando su concepto sin dar crédito a los artesanos y vendiendo productos de uso común en precios estratosféricos. A continuación dejaré algunos ejemplos:

1. Los pueblos indígenas tienen derecho al reconocimiento y a la plena propiedad, control y protección de su patrimonio cultural, artístico, espiritual, tecnológico y científico, y a la protección legal de su propiedad intelectual a través de patentes, marcas comerciales, derechos de autor y otros procedimientos establecidos en la legislación nacional; así como medidas especiales para asegurarles status legal y capacidad institucional para desarrollarla, usarla, compartirla, comercializarla, y legar dicha herencia a futuras generaciones.
2. Los pueblos indígenas tienen derecho a controlar y desarrollar sus ciencias y tecnologías,  incluyendo sus recursos humanos y genéticos en general, semillas, medicina, conocimientos de vida animal y vegetal, diseños y procedimientos originales.
3. Los estados tomarán las medidas apropiadas para asegurar la participación de los pueblos indígenas en la determinación de las condiciones para la utilización pública y privada de derechos enumerados en los párrafos 1 y 2.
Artículo XX de la Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas
Carolina Herrera llegó a realizar una colección que “rinde homenaje a la riqueza de la cultura mexicana” y fue acusada por el gobierno de apropiación cultural, pero la empresa Venezolana nunca dio respuesta y al final no pasó nada. La marca comercializó su ropa, so pretexto, el amor que siente por nuestro país. Por otro lado, gracias al T-Mec no podremos modificar nuestros propios equipos electrónicos, ya que esto violenta la propiedad intelectual, pero las grandes corporaciones si podrán seguir explotando las ideas de los pueblos.
En 2016, Nike lanzó unos tenis con diseños huicholes y mixtecos, para “promocionar el arte y la cultura de los pueblos”. En 2013 lanzó sus tenis Free Flyknit, con el lema “Los de los pies ligeros” tomando de inspiración a los Rarámuris, pero sin darles ninguna retribución. #JustDoIt dejó de ser una frase de motivación para convertirse en un acto de corrupción.
De acuerdo al Centro de Investigación en Política Pública, el 70% de los indígenas gana un salario mínimo, es decir un Rarámuri con este ingreso tendría que trabajar cerca de 12 días para poder adquirir los tenis más baratos que se hicieron inspirándose en ellos o más de 1 mes para adquirir los más caros. Para comprar un perfume Carolina Herrera, se debe trabajar una semana y más de 40 días para adquirir un vestido sencillo. En el caso de los tenis con diseños huicholes y mixtecos, se pueden conseguir en mercados artesanales en precios desde los $350.00, empero Nike los da a un precio 10 veces mayor.
Grupo Carso, Louis Vuitton, Dior, Intropia, Isabel Marant, María Hoffman, Pineda Covalin, Hermés… son solo algunos ejemplos que demuestran que robar solo es malo si lo hacen los pobres, ellos lo hacen por honrar a los pueblos. Ya quiero que Disney, Fox, Hollywood y demás casas productoras entiendan que la piratería es para honrar sus películas.
No solo el plagio, también la evasión fiscal que se vive en México es un tema que compete a la competencia desleal y por ende a la meritocracia.
Recibimos un pago de poco más de 5.800 millones de pesos [hechos] nada más por una persona física.
Raquel Buenrostro; titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT)

Imaginemos el nivel de evasión fiscal existente en el país para que una sola persona haya pagado esa cantidad. O mejor aún, vayamos a más cifras: 3,000 mexicanos aparecen en la lista de los Pandora Papers; investigación periodística que ha sacado a la luz una mafia que mueve billones de dólares a nivel mundial a través de paraísos fiscales. Los 5,800 millones equivalen al gasto aprobado para la Secretaría de Gobernación en 2020, y es más de lo que se destinó para ese año a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (5,090 millones) y al Senado (4,080 millones). La evasión fiscal en México es cercana al billón de pesos, lo que equivale casi una sexta parte del presupuesto de egresos del país. Claro que estas cifras no serían posibles sin las autoridades, lo que queda de manifiesto en que 1 de cada 1o empleados del SAT fueron despedidos por tener vínculos con estas prácticas, pero a la fecha no hay nadie procesado penalmente.



Clase Media
El gran ejemplo que suelo recibir al mostrar mi postura frente a la meritocracia es la existencia de la clase media, empero, este segmento de la población no es tan grande como pensamos. De acuerdo a un análisis publicado por The New York Times en 2020 nos da un panorama al respecto.
61% de la población mexicana se identifica como “clasemediera”, pero en realidad solo el 12% lo son. Incluso en personas con salarios superiores a los $120,000; es decir que se encuentran entre el 10% de la población más rica del país, se consideran pertenecientes a la clase media, por lo que la “confusión” está en los 2 extremos. En el otro polo tenemos a quienes viven en pobreza moderada, aquellos que ganan menos de $16,000 por cada integrante de la familia; el ingreso promedio que se requiere para satisfacer necesidades educativas, de salud, servicios hidrosanitarios, teléfono, seguridad social, electricidad, combustible y bienes durables básicos sin trabajar más de 48 horas a la semana (según el Índice de Desarrollo Social de Evalúa de Ciudad de México).
Como ya pudimos ver en la gráfica presentada en la primera sección de este trabajo, el modelo económico mexicano no promueve la movilidad social sino el estancamiento y esta confusión respecto al segmento económico al que pertenecemos, genera una idea (ilusoria) de igualdad en el imaginario colectivo. Quienes se consideran “clasemedieros” aspiran a alcanzar la riqueza y trabajan arduamente para que así sea, sin embargo, no se dan cuenta que en realidad, la mayoría de las veces, solo están dejando de ser menos pobres. Pareciera que es el mismo camino, pero al retomar las necesidades que se deben de cubrir y hablando de ingresos, podemos ver la diferencia y usaré algunos ejemplos para tratar de aclarar el punto.
En la Colonia Condesa; típico ejemplo de la clase media en Ciudad de México, predominan los hogares con un ingreso estimado entre $12,200 y $29,600 por persona. De acuerdo a las cifras del artículo que estamos usando en esta sección, quienes ganan 12 mil no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas, mientras los que ganan los 29 mil pueden cubrir sus necesidades y parte de las de una segunda persona.
En esta misma colonia, las rentas de un departamento pequeño rondan los $12,000 pesos mensuales, ocasionando que en una sola de estas viviendas muchas personas renten para poder dividirse los gastos, pero también ha causado que los caseros renten cuartos de azotea en sobreprecio, solo por seguir estando en La Condesa.
La meritocracia nos dicta que el que más se esfuerza más debe tener y más lejos debe llegar, pero en este trabajo hemos visto la rapacidad de las empresas, el plagio que estas realizan y su practica de la evasión fiscal. Si eso no fuera suficiente, en México, las empresas pueden quedarse hasta con el 71% de la utilidad de la producción, cuando en Estados Unidos, esta cifra ronda el 21%.
También vimos la falta de movilidad social, marcando que solo el 4% de quienes nacen entre el segmento más pobre de la población llegaran al nivel más alto, en contraparte, solo el 3% de quienes nazcan en el extracto más alto morirán en condiciones de pobreza. Gran parte de aquellos que se consideran clase media, tampoco lograran avanzar de nivel socioeconómico por más que se esfuercen.
La educación y comunidad de origen también son temas que tocamos. Aunque nos faltó el género, pero de eso hablaremos en un futuro. Ahora le pregunto al lector ¿después de leer este artículo, sigues creyendo que el camino al éxito es simple trabajo duro? ¿Consideras que la cancha es pareja para todos? ¿Qué otras condiciones se deben tomar en cuenta?

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