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Diabetes, ¿una enfermedad lucrativa?

En la sociedad de consumo moderna, la diabetes tipo 2 es una enfermedad muy extendida. Los laboratorios desarrollan medicamentos cada vez más caros, pero no necesariamente más eficaces. Y las autoridades sanitarias se ven impotentes. La diabetes demuestra que las sociedades modernas son incapaces de tratar adecuadamente una enfermedad crónica.

La diabetes es una de las enfermedades más extendidas del siglo XXI con unos 430 millones de afectados en todo el mundo.

Existen dos principales trastornos metabólicos conocidos como diabetes: El tipo 1 es una enfermedad autoinmune que debe ser tratada con insulina de por vida, mientras que el tipo 2 se desarrolla debido a una dieta demasiado abundante en grasas y azúcares y la falta de ejercicio. Ante el rápido aumento de la diabetes, la ONU quiere que los gobiernos tomen medidas, ya que en los cinco continentes la enfermedad no solo está destruyendo vidas, sino que también supone una importante carga para los presupuestos públicos.


En los años 6o empieza a aparecer la diabetes tipo 2, cuando se inicia la nueva modalidad de consumo el estilo de vida y los hábitos alimenticios cambian. Las personas comen más grasas, más azúcar y cada vez se mueven menos, para compensar el exceso de glucosa el páncreas produce más insulina hasta que llega a un punto de quiebre. El número vertiginoso de diabetes aumentó en pocas décadas pasando de 50 a 430 millones en todo el mundo, el 90% de ellos es diabetes tipo 2. En China, la diabetes prácticamente no se conocía hace 30 años, hoy la sufre 1 de cada 10 adultos, aunque empezó en los países occidentales Europa y los Estados Unidos, se ha extendido en todo el mundo y en África para el año 2050 se prevé que crezca un 150%. En Alemania en los años 60 solo lo padecía el 1% de su población, hoy la tiene el 11% de la población.

La diabetes tipo 2 afecta principalmente de dos maneras; si se trata de los vasos sanguíneos pequeños pasan a primer plano los ojos y los riñones y también pueden dañar los nervios, las personas afectadas de esta manera pierden sensibilidad en los pies o piernas y pueden tener afectaciones que terminan en amputaciones, eso se le conoce como pie diabético. En cuanto a los vasos sanguíneos grandes son los vasos del cuello y del corazón y estas personas son más propensas a sufrir un paro cardiaco que los que ya han tenido un paro cardiaco con antelación y que no tienen diabetes.


En 1921 los doctores Frederick Grant Banting con la ayuda de Charles Herbert Best y James Bertram Collip, descubrieron la insulina e hicieron posible su producción industrial, una revolución que salvó miles de vidas. Los doctores, vendieron su patente por 1 USD a la empresa estadounidense Lilly quien empezó a producirla en base de páncreas de animales, actualmente existen 3 principales empresas dedicadas a producir insulina; la estadounidense Lilly,  la danesa Novo Nordisk y la francesa Sanofi.

Aunque existen dos tipos de insulina, la animal y la humana (hecha a base del gen original), la empresa Sanofi revolucionó con un «análogo de la insulina» llamada Lantus, es literalmente una reproducción del genoma natural pero más duradero, una inyección de este análogo es suficiente para día y noche, pero es más cara que la insulina normal ya que este análogo oscila entre los 48 a 50 euros y la insulina normal 18 euros.

La diabetes alcanza los 760 mil millones de USD en todo el mundo. Aparte del SIDA, la diabetes ha causado que la ONU redacte una resolución propia ya que se está convirtiendo en una enfermedad insostenible.

Aunque continuamente se prometen nuevas curas milagrosas, la enfermedad aún no puede ser tratada satisfactoriamente. En los últimos cuarenta años, se ha desequilibrado todo el sistema, ya sea porque los pacientes toman demasiados medicamentos o porque ya no pueden pagarlos. El único beneficiario de esta desoladora situación parece ser la industria farmacéutica: Con un volumen de negocio de 46.000 millones de dólares, la diabetes representa un mercado enorme y extremadamente lucrativo. Esta tendencia negativa se debe, en parte, a que los médicos y también los laboratorios se han centrado hasta ahora en los niveles de glucemia. Como consecuencia se administra demasiados medicamentos sin tener en cuenta sus efectos secundarios. De esa manera los pacientes quedan atrapados en una espiral terapéutica sin que se pueda detener la progresión de la enfermedad, que puede conducir a complicaciones graves, incluidas las amputaciones, ceguera y ataques cardíacos. Existen, sin embargo, alternativas que podrían aplanar la curva epidémica de la diabetes tipo 2 y reducir los gastos sanitarios. Se podrían hacer esfuerzos preventivos para mejorar la nutrición, pues para el tipo 2, seguir una dieta estricta podría llevar a la remisión de la enfermedad. Pero estas soluciones requieren un gran esfuerzo y presuponen un replanteamiento completo del tratamiento de las enfermedades crónicas.


¿Qué piensas acerca de esta información? En lo personal estoy algo traumada con la diabetes porque mi abuelo materno falleció de esta enfermedad y vi claramente cómo la enfermedad la consumió. Hago ejercicio, estoy muy comprometida con mi alimentación y no bebo refrescos.

Aclaración: Las opiniones e información expuestas en este artículo no necesariamente reflejan o representan los puntos de vista o enfoques de La Biblioteca de Alexandría, así como su línea editorial, los escritos publicados en la sección de «Actualidad» son meramente informativos y bajo la visión de cada uno de nuestros escritores después de una necesaria investigación. No deben ser tomados en ningún momento como una verdad absoluta, un consejo o un curso de acción para ningún aspecto. El único propósito de estas publicaciones es la de informar.

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